martes, 24 de abril de 2007

La casa de Arabu y otros relatos

La casa de Arabú y otros relatos, Robert E. Howard, Jaguar, 2005.

EL TRIUNFO DE LA VOLUNTAD

Al igual que Edgar Allan Poe o H. P. Lovecraft, Robert E. Howard (1906-1936) fue un hombre nacido en la época equivocada. Él mismo decidió poner fin a su vida de manera prematura, pero aún considerando lo joven que falleció, nos legó una obra literaria abundante y dotada de entidad propia. Quizás por reacción al mundo en que vivió, prefirió refugiarse en sus mundos soñados, en épocas imprecisas, con fantasías de aire medievalizante en las que el hombre se defendía de la adversidad y el fatum por medio de la voluntad y el espíritu de superación.

Sus personajes más famosos como Conan el bárbaro, el rey Kull o el espadachín puritano Solomon Kane, ilustran esa reivindicación de la fuerza más primaria e instintiva, toda una serie de valores que en la sociedad capitalista de principios del siglo XX parecían importar bien poco.

Como suele suceder a muchos autores, a menudo la fama del personaje creado parece engullirlos; de este modo la presente recopilación de relatos, hábilmente seleccionada y traducida por Carlos Díaz Maroto y Luis Alboreca, nos ayuda a adentrarnos en aspectos menos conocidos de la obra de Howard, que abarcan desde el cuento de miedo puro y duro al western o el relato marítimo en la línea de William Hope Hodgson. No es de extrañar la variedad de temáticas abordadas por el creador de Conan, habida cuenta de que trabajó en tiempos de la Edad de Oro y las revistas pulp, de manera que casi siempre la gestación del relato suele aparecer de mano de un editor determinado y orientada a un público objetivo al que satisfacer, de manera artesanal, por encargo.

No faltan las evocaciones lovecraftianas, en las que Howard recrea el estilo del maestro de Providence, con ese lenguaje arcaizante y manierista, ni las narraciones abiertamente racistas a lo Sax Rohmer, en las que el autor combina sus precisos conocimientos geográficos con un gusto por el exotismo y un talante fóbico a la amenza amarilla que si bien puede resultar políticamente incorrecto y hasta ofensivo para la mentalidad de hoy, se antojará como un lujo kistch entrañable, divertido e ingenuo a partes iguales, que nos recupera el mejor sabor de la narración aventurera más candorosa y llena de sentido de la maravilla.

Tenemos, en suma, un compendio mimosamente presentado donde podremos acceder a lo más significativo de Robert E. Howard, precedido además por un prólogo y biografía del autor que nos ayudará a comprender e interpretar su obra al margen de consideraciones políticas e ideológicas, resultando ésta un canto desaforado a la vitalidad, incluso a la fuerza bruta, todo ello dentro de un mundo de ficción esquemático, sencillo, pero muy satisfactorio. Y ya que se empieza a reivindicar la literatura de Howard, proponemos que se haga lo mismo con Clark Ashton Smith o Fritz Leiber, tantos y tantos escritores a los que, como a Howard, el mundo que les tocó vivir se les quedaba pequeño.


DAVID G. PANADERO.

3 comentarios:

Luis de Luis dijo...

Buen post Mr Baker!

Anónimo dijo...

Hola,

Es un autor que de siempre me ha encantado y de hecho lo primero que hemos hecho ha sido comprar las obras completas de Howard. No sabía que se había suicidado...
En fin, me ha encantado leerte.

Besazos a todos,
Stiletto

Panadero dijo...

Niños,
me alegro de que os gustara el post. Y a aquellos que sufrieron con la antología "Los gusanos de la tierra", ésa es algo monótona, pero "La casa de Arabú" es más apta para neófitos, pues muestra más perfiles de Howard.

Besos y abrazos, os los repartis:-)
David.