sábado, 21 de abril de 2007

Los 38 asesinatos y medio del Castillo de Hull

Los 38 asesinatos y medio del Castillo de Hull, Enrique Jardiel Poncela, Ediciones Rey Lear, 2007.

A la memoria de Jose Luis Coll

Cuenta Billy Wilder, y cuenta bien (no cabe que fuera de otra forma) la repugnancia de Sherlock Holmes hacia el estereotipo en que el Doctor Watson, su poco escrupuloso cronista oficial, le convirtió, degenerándole en un irritantemente gélido personaje: desdeñoso, misógino, asexual y uniformado a perpetuidad a lupa, pipa, atuendo de guardabosques y violín desafinado.

No es de extrañar que el detective consultor, acabase hasta las mismísimas vísceras y enviase al paro a Watson, sustituyéndolo por un cronista eficaz, fidedigno y leal que, felizmente, encontró en el escritor español Enrique Jardiel Poncela.

Cabe parar mientes en el citado Sr. Jardiel. Era una persona tan única y extraordinaria en todos los sentidos de la palabra (de hecho, hay teorías antropológicas que mantienen que la Humanidad se divide en dos especies: Jardiel y los demás).

Fue enorme dramaturgo, excepcionalmente original novelista, persona escurridiza y enigmática, sincero, escéptico y, claro, melancólico.

Dada su natural incapacidad para aceptar a vanidosos, imbéciles y gilipollas varios(el 110% de la población) fue tachado de huraño por lo que nunca acabó de ser aceptado ni por fachas ni por rojos, atléticos o madridistas; ni por listos, ni por tontos, janders o klanders, grijanders o gromenauers ... eso si, no desaprovechó el tiempo a solas, de paso, y como quien no quiere la cosa, escribió(agazapado en bares y cafés) cuatro únicas por excepcionales novelas, y dio a luz una inigualable y personalísima obra dramática basadas ambas en la lucidez del absurdo.

Su influencia fue brutal. Su legado inmortal. Solo digno de ser acatado y entendido por una selecta aristocracia, dueña del privilegio de la inteligencia y la sensibilidad entre quienes se encontraba José Luis Coll, quien, de no haber mediado el cruel azar, nos hubiera presentado Los 38 asesinatos y medio del Castillo de Hull, el veraz relato de los días disparatados, delirantes, absurdos de los últimos días de Sherlock Holmes en los que salió del armario para, por fin, liberar, de una vez por todas, al reprimido psicópata que siempre incubó - parapetado con pedanterías, manías y deducciones - en lo más profundo de su interior.


Me consta que a Coll le apetecía sobremanera presentar este excepcional libro - primorosamente editado por Rey Lear - y rendir homenaje al maestro Jardiel de quien fue un más que digno heredero.

Así, Jose Luis Coll tuneó el diccionario de la Real Academia y lo hizo sensato y coherente (El Diccionario de Coll); reflejó la vacua ilógica de la rimbombante mili (Firmes); recreó la cruel dulzura de la infancia en la Guerra Civil (El hermano bastardo de Dios) y, mientras, fue anotando reflexiones serenas y lúcidas (Cosas mías).

Por si no fuera bastante, el Destino le favoreció, propiciando su encuentro con un hijo ilegítimo de Groucho Marx (quien, sacado de pila como Luis Sánchez Polack, solo se dignaba por Tip).

Juntos, amparados con bombín y chistera, iluminaron un humor a medias: lacónico y certero (por parte de Coll) y desbordado de absurdo (a cuenta de Tip).

Humor poderoso, capaz de avasallar cenizos, arrollar apesadumbrados, triturar cariacontecidos y desnortar taciturnos, simplemente llena un vaso o postponiendo para la semana siguiente hablar del gobierno.

Y así, incansables, se tiraron 30 años, inverosímilmente deslumbrantes, agotadoramente ingeniosos y fabulosamente originales.

Como dije, el pasado febrero José Luis Coll nos hubiera presentado este libro, con tanta brillantez e ingenio, que hubiera dejado boquiabierto y sonriente hasta al más encallecido miembro de la Compañía Escarlata.

Aún así, no es escaso consuelo saber, que ahora, además de nubes con forma de chistera, las hay de bombín.

LUIS DE LUIS.

(Nota: Jesús Egido, editor de Rey Lear, y José Luis Coll iban a presentar este libro en Estudio en Escarlata)

4 comentarios:

Biby Cletus dijo...

Nice post, its a really cool blog that you have here, keep up the good work, will be back.

Warm Regards

Biby Cletus - Blog

Enrique Gallud Jardiel dijo...

Muchas gracias por las elogiosas referencias a mi abuelo.

Luis de Luis dijo...

Gracias Juan por publicar estas letras.

Gracias Baby Cletus por apreciarlas.

¡Hare Krishna!

Gracias Sr.Gallud. Es un honor recibir su aprobación.

Me permito sugerir(a expensas de la aprobación de mis socios del Club Escarlata)bien pudiera arriamrse a una de nuestras sesiones para leer alguno de los libros de su abuelo.

Al fín y al cabo ésta es la "libreria de los géneros" y su abuelo era un género en si mismo.

Sería una ocasión,quizás,para sacar de pila y dar carta de naturaleza a la sección de humor.

Ahí queda la propuesta.

¿se recoge el guante?

José Andrés dijo...

La verdad es que es una historia muy triste. Enrique Jardiel es todo un ejemplo de imaginación.
Y Rey Lear, ha sacado este breviario en unas condiciones excepcionales, con un Biedma recuperando en su última novela al escritor.
Un Saludo,
José Andrés
http://crucedecables.blogspot.com