sábado, 5 de mayo de 2007

Eterovic y Heredia

Suponiendo que un autor sea susceptible de ser elegido como modelo de una corriente literaria sin que esto implique nada más allá del hecho mismo ―ser paradigmático no ha de ser motivo de alabanza ni menosprecio―, Ramón Díaz Eterovic con su saga de novelas protagonizadas por el detective Heredia puede ser considerado como el prototipo chileno del Neopolicial Latinoamericano. El término, acuñado por Paco Ignacio Taibo II, hace referencia a una corriente literaria que, desde los años ochenta, ha elegido el género negro como el más apropiado para plasmar la realidad social y política de Hispanoamérica, donde tristemente la corrupción y los abusos del poder están a la orden del día.
Desde una óptica posmoderna, el neopolicial rechaza los modelos culturales tradicionales y busca ―como, por otra parte, han hecho todas las expresiones artísticas en sus inicios― nuevas formas de interpretación de la realidad; una realidad desencantada por el declive de las utopías (caen las dictaduras pero todo sigue igual bajo el espejismo de una democracia engañosa). En este contexto, sumergido en una literatura de desencanto que se afana, sin embargo, por resituar los ideales humanos a finales del siglo XX, Díaz Eterovic nos presenta la realidad urbana de Chile a través de los ojos de Heredia.


Ramón Díaz Eterovic nace el 15 de julio de 1956 en Punta Arenas. Su ascendencia croata es la razón de su exótico apellido. En la Universidad de Chile, durante las restricciones más severas de la dictadura militar, estudia Ciencias Políticas y Administrativas pero sus inclinaciones artísticas lo llevan a la literatura y a participar fervientemente en el panorama cultural chileno. Una muestra de ello es su actividad como presidente de la Sociedad de Escritores de Chile entre 1991 y 1993.
Además de su obra policíaca, Díaz Eterovic ha publicado poesía, El poeta derribado (1980) y Pasajero de ausencia (1982); cuentos, Cualquier día (1981), Obsesión de año nuevo (1983), Atrás sin golpe (1985) y Ese viejo cuento de amar (1986), y una novela histórica titulada Correr tras el viento (1997).
La saga policíaca protagonizada por Heredia se compone de once títulos hasta la fecha: La ciudad está triste (1987), Solo en la oscuridad (1992), Nadie sabe más que los muertos (1993), Angeles y solitarios (1995), Nunca enamores a un forastero (1999), Los siete hijos de Simenon (2000), El ojo del alma (2001), El hombre que pregunta (2002), El color de la piel (2003), A la sombra del dinero (2005) y El segundo deseo (2006). Además de estas novelas, el personaje de Heredia también protagoniza algunos cuentos recogidos en Muchos gatos para un solo crimen (2005). En estos cuentos se inspiran dos capítulos de la serie de televisión Heredia & Asociados.


La elección del género policíaco como cauce ideal de representación para sus obras es para Díaz Eterovic una elección muy consciente y meditada:

Me considero un autor que ha asumido el género policial ―específicamente los códigos de la novela negra y del neopolicíaco latinoamericano―, con absoluta conciencia respecto a sus características y recursos, y no como un pretexto o argucia literaria, ni con los prejuicios que en ocasiones hacen pensar que la narrativa policial es un género menor […].[1]

Díaz Eterovic opta por el policial porque éste le permite sacar a la luz a través de la literatura el fondo de violencia, corrupción y poderes fácticos que late en la sociedad en la que vive:

Mi opción por la narrativa policial la siento determinada por mi apego y afición a un género que desde mis inicios como lector me resultó atractivo y por el deseo de testimoniar ciertas situaciones marginales existentes en mi país, creando el discurso de un antihéroe descreído, pero con la ética y el valor suficiente para mirar la realidad sin concesiones, para reflejar ese mundo que, al decir de Raymond Chandler en su célebre ensayo El simple arte de matar, "No es un mundo muy fragante, pero es el mundo en que vivimos".[2]

Ese antihéroe descreído es Heredia, el detective que protagoniza sus novelas y que vive en una sociedad devastada por la dictadura pinochetista y por los fracasos de un intento de democracia que no es tal. Díaz Eterovic, consciente de su labor, encuentra un espacio en el que narrar literariamente el proceso político, histórico y emocional que se ha vivido en Chile en los últimos veinte años:

Al buscar un derrotero para mi trabajo literario llegó un momento en que pensé que esa situación de terror y crímenes sistemáticos provenientes del poder tenía características abordables desde la novela negra, por todos los elementos de pérdida de credibilidad en la justicia y abusos que se reconocían[3].

La intención de Díaz Eterovic es provocar en los lectores una mirada más atenta, menos complaciente con la época en que vivimos. A lo largo de sus novelas se proporcionan indicios para que el lector, partícipe activo, pueda reflexionar sobre la condición humana y el mundo creado. Esta reflexión la incita principalmente el personaje de Heredia, por quien el lector siente empatía fácilmente al observar sus sentimientos nobles e idealistas, su sentido del humor y su actitud crítica con todo el que ostenta el poder.

IRENE SÁNCHEZ VELASCO

6 comentarios:

Luis de Luis dijo...

¡Buen trabajo Irene!

¡Chapeau!

Javier Romero dijo...

Muy interesante. Habrá que leer al chileno

Irene Adler dijo...

Gracias chicos (y a ti tb. John Scarlett).

Por cierto, siento muchísimo no haber podido asistir a la reunión del último día. Volvía de viaje y no me dio tiempo a llegar. Tanto tiempo esperando a La piedra Lunar y al final me quedo sin escuchar vuestros siempre astutos comentarios. Espero que me pongáis al día de lo que hablasteis y de los libros elegidos para la próxima ocasión.

BESOS

Luis de Luis dijo...

¡¡¡No cabe aceptar excusa alguna!!!

Con La piedra Lunar en ciernes...

¡A quien se le ocurre irse de viaje travesía,periplo o simple garbeo!!!

:)

irene adler dijo...

Tienes toda la razón Luis de Luis, qué torpeza la mía...

:)

David dijo...

Es interesante leer en internet distinto tipo de reflexiones y por eso constantemente trato de buscar estas cosas. En mis departamentos amoblados en buenos aires suelo pasar mucho tiempo reflexionando y sacando mis propias conclusiones sobre los temas