jueves, 5 de julio de 2007

La lista de los 7 de Fran J. Ortiz

Siete libros y/o cómics (¿y por qué no catorce? ¿O cien? ¿O mil?, como diría Guillermo Cabrera-Infante) que han marcado a un servidor en su experiencia lectora y, por extensión, en su experiencia vital.

Vayamos con dos libros de género negro: al hablar del mismo, mejor dejar a un lado a sus padres indiscutibles (Hammett y Chandler), porque recomendar su obra es una obviedad. Preferimos abogar por material ligeramente marginal: así lo ha sido siempre Jim Thompson, aunque en los últimos años se le ha reivindicado como uno de los grandes: El asesino dentro de mí fue la primera novela suya que leí, la que más me sigue gustando de todas las que han pasado por mis manos, y uno de los libros que me hizo amar el género. La historia de Lou Ford, el policía psicópata, abrió el noir a otras posibilidades argumentales, y de ella nace buena parte del thriller contemporáneo, tanto literario como cinematográfico. Antes de Hannibal Lecter (El silencio de los corderos) o John Doe (Seven) ya estuvo Lou Ford.

La otra novela negra es tan heterodoxa, tan radical, que no es una sino tres: La ciudad de cristal, Fantasmas y La habitación cerrada son tres novelas cortas con la firma de Paul Auster. En sus páginas, el demiurgo del azar, auténtico maestro contemporáneo de la narrativa hipnotizante, configura una apasionante investigación a partir de una llamada de teléfono equivocada. Hay que leer esta Trilogía de Nueva York interconectada para saber lo que puede hacer una imaginación desbordante (que no desbordada) con las convenciones del género en la era de la postmodernidad.


Y vamos con dos libros de terror, el género fantástico de mis amores, dado que la ciencia ficción o la fantasía heroica nunca han sido, con contadas excepciones, santos de mi devoción. Richard Matheson ha cultivado todos estos géneros, y en una joya como Soy leyenda mezcló terror, ciencia ficción y denuncia político-social con un resultado inolvidable. Pero si su nombre aparece en esta lista es gracias a La casa infernal, obra maestra del subgénero de casas encantadas, y primera novela de terror puro y duro que tuve el placer (y el bendito suplicio) de leer. Si entras en la Casa Belasco, incluso cuando termines de leer la novela y cierres el libro, te darás cuenta de que nunca volverás a salir de allí. Y allí sigo.
Siguiendo con la heterodoxia, el otro libro del género no es uno, sino una serie de volúmenes de relatos terroríficos: los Libros de sangre, seis tomos en su edición original y cuatro en la española, si nos referimos a la imprescindible reedición de La Factoría de Ideas. Stephen King dijo que había visto el futuro del género de terror y que su nombre era Clive Barker; no es de extrañar después de leer maravillas como El tren de la carne de medianoche, En las colinas, las ciudades, Jacqueline Ess, La vida de la muerte o La Madonna. Una capacidad para crear imágenes desasosegante la del escritor de Liverpool, que también cuenta en su currículo con ser el creador de los cenobitas de Hellraiser, estupenda novela e igualmente espléndida adaptación al cine filmada por el propio escritor.


Y, finalmente, tres cómics, todos ellos de género fantástico y/o terrorífico, por así decirlo, pero tratado con gran originalidad: para empezar, From Hell, la obra cumbre (junto con Watchmen) de Alan Moore, el guionista que revolucionó el medio en los años 80. Con esta obra, dibujada por Eddie Campbell, Moore lleva a cabo la obra más documentada sobre la figura de Jack el Destripador; pero, no conformándose con ello, construye una odisea mística sobre los conceptos de la narración, la mentira o la intrahistoria, sin olvidar la magia y las sociedades secretas tan queridas por el autor de Northampton. Una obra maestra indiscutible del noveno arte.


Los Invisibles es la obra más representativa de otro genio inglés, Grant Morrison. El autor de Animal Man explora en esta larga serie la idea de que la evolución de la humanidad responde al continuo enfrentamiento entre dos bandos que permanecen en las sombras: aquellos que luchan porque el status quo se mantenga, y otros que abogan por la rebelión contra la autoridad. Estos últimos son Los Invisibles. Un cómic punk, a medio camino entre William Burroughs y Philip K. Dick, con el que Morrison quiere, como él mismo ha dicho, que los lectores se den cuenta de que ha llegado el momento de insultar al profesor, quemar los pupitres, dejar el colegio y salir corriendo a la calle.

Y cierra la lista otro guionista inglés, Neil Gaiman, y su The Sandman, posiblemente el cómic norteamericano más aplaudido y premiado de los años 90: una narración extensísima, protagonizada por Morfeo, el Dios del Sueño, y donde el autor de Los hijos de Anansi crea todo un universo de ficción, mágico y misterioso, cargado de referencias a todas las artes y dotado de una fuerza poética sin parangón. Ninguna de las creaciones posteriores de Gaiman, sean cómics o novelas, ha alcanzado la inconmensurable calidad de las peripecias de Sueño, Muerte y el resto de los Eternos.

Espero que disfruten de alguna de estas obras tanto como yo. O aunque sea la mitad, que ya valdría la pena.

FRAN J. ORTIZ
http://abandonadtodaesperanza.blogspot.com/

2 comentarios:

Stiletto dijo...

Hola,

Me he quedado con ganas de leer el asesino dentro de mí y la casa infernal. Los demás que recomiendas los tengo, los he leído y estoy de acuerdo con lo que dices.

No conocía los invisibles pero si puedo, me haré con ellos. ¿Qué es? ¿un sólo tomo?

Un saludo
Stiletto

Fran J. Ortiz dijo...

Huy, un solo tomo... Para nada... Un buen puñado, y además editados por dos compañías diferentes: primero, Norma (en su línea Vértigo, aquellos tomitos finos de lomo negro); después, Planeta, en volúmenes más extensos.

Vale muy mucho la pena. Pero es una lectura muy exigente, conste.

¡Que ud lo goce con salud!