viernes, 2 de noviembre de 2007

Maldita novela

De retales y despojos
(a propósito de Maldita Novela de Roberto Malo)

Don Camilo José Cela, Eximio Escritor, además de soltar en público florilegios escatológicos para risa y contento del respetable público televidente, [1] fue un gran prosista [2] a quien , de cuando en vez, solía escapársele alguna frase sensata como aquella que dice(cito de memoria):“novela es todo aquello que el autor dice que es novela”.

No, no es pese a lo que pudiera parecer, una sandez tautológica de las que generosamente profería el cónyuge de Marina. La novela admite - como los trasteros, los vagones de metro y los vertederos - materiales heterogéneos y dispares que, si se calibran con tino y amasan con mesura, pueden llegar a cuajar en guisos literario dignos de ser paladeados con, cuanto menos, delectación y gusto.

Lo anterior viene al socaire de Maldita Novela, narración construida a base de alinear un puñado de bosquejos y escombros literarios, enhebrados con la leve trama de un acoso policial que sirve a Roberto Malo para ensayar una pirueta metaliteraria (que incluye una inesperada irrupción del autor como personaje) y lograr una (más que) saludablemente irónica y desmitificadora reflexión sobre las desventuras y avatares que bullen durante el sacrosanto y sacralizado proceso creador.

Es de agradecer que el autor con humor y ganas de desconcertar(se) un algo al lector, le divierta y se divierta sin mayor (ni menor) pretensión que proponerle(se) un experimento con gaseosa; un divertimento cómplice que acumulando los apuntes, poemas, reflexiones, borradores, digresiones, retales y despojos para construir(valga la redundancia) una novela deconstruida.

No es novela vanguardista, rupturista, nihilista o así. Cómo cualquier manual de literatura puede atestiguar, [3] Roberto Malo honra una (más que) centenaria tradición que arranca de Cervantes quien, en la Segunda parte de la (ya saben cual) Obra, hace reflexionar al alter ego de Alonso Quijano sobre si mismo y su condición de personaje y continua con ejemplo insignes como el inclasificable Tristram Shandy, pasando por el cínico Pirandello y sus celeberrimos 6 personajes en busca de sheriff y el sólido Niebla del recio Don Miguel de Unamuno, hasta culminar - tras años de letras creacionistas,borgianas,surrealistas y cortazarescas- en la Summa Theologica de la metaliteratura: el libro que se escribe solo a espaldas del autor@, magna proeza perpetrada para los Anales de la Literatura, por la sagaz e intrépida periodista Ana Rosa Quintana.

A quien, dicho sea de paso, se le escamotea el Cervantes con saña e inquina propia de la Hispana Envidia. Acabarán dándole el Nobel.

Al tiempo.

LUIS DE LUIS


[1] Y de paso, hacerse una habilidosa autopromoción que le asegurase una lucrativa presencia vitalicia en tertulias, eventos y saraos culturales varios.
[2] Que no novelista.
[3] Incluso los famélicos y acaponados actuales textos de estudios lo reseñan.