miércoles, 16 de enero de 2008

Tres hurras por MacDonald Fraser

Queridos amigos:

El pasado 2 de enero falleció George MacDonald Fraser, uno de los escritores que mejor me ha justificado la felicidad de ser lector. Tenía 82 años. Se nos ha muerto.

Sus doce libros de Flashman, trece en España (pues dividieron en dos las aventuras de Flashman en el Oeste), no son las únicas obras que le agradezco por haberme procurado tantas horas concentrado únicamente en disfrutar. Cuando era niño vi las dos películas sobre Los tres mosqueteros que dirigió Richard Lester hacia 1973, si no recuerdo mal, y cuyo guión era de MacDonald Fraser. Entonces me gustaron a rabiar y me influyeron muchísimo. Vi aquellas películas en el cine Universal de Madrid todas las veces que pude, ambas en entrañable programa doble y en una sola semana, aprovechando que mi padre trabajaba allí. Quizá no sean películas perfectas, pero sigo pensando que son dos de las mejores visitas cinematográficas al siglo XVII que he visto, y tuvieron mucho que ver en mi afición temprana por la Historia de ese siglo. La tercera película, que adaptaba Veinte años después y se rodó quince años más tarde, no llegó a ser tan estupenda, aunque tenía sus momentos dichosos. En cualquier caso, considero las dos primeras como las mejores adaptaciones cinematográficas de la novela de Dumas, las más divertidas y desde luego las únicas que resultan tan malévolas como el original. Quizá Richard Lester, el director, se pasó un poco con su toque de "slapstick" en los momentos de comedia. Aun así, todavía hoy se puede apreciar el formidable guión de las dos primeras películas en todo su esplendor, agilidad, inteligencia y gusto por mostrar escenas de la vida cotidiana del siglo XVII tan insólitas como realistas, siempre humorísticas y jamás pedantes. Hasta los anacronismos -pocos- que aparecen son estimulantes (e.g. Richelieu proyecta una especie de diapositivas con una "linterna mágica" de Kircher, que se usó algunas décadas más tarde); y hasta España no queda mal como actriz en su papel de Francia, haciendo lo que puede para que la Granja pase por el Louvre. Incluso la tercera, de finales de los ochenta, la más floja, tenía momentos fraserianos esplendorosos (Raoul de Bragelonne: "Hoy he visto a una doncella decapitar a un verdugo con su hacha"; Porthos: "¡Ah, las jóvenes de hoy día!").

Como guionista de cine conoció una carrera estrafalaria. Escribió el guión de Red Sonja (El guerrero rojo, en castellano), una fantasía al estilo Conan con aquella rubiaza de Brigitte Nielsen compitiendo en pectorales con el senador Schwarzennegger. Era un desatino de película, aunque no carecía de toques MacDonald: amazonas espectaculares y agresivas por doquier, y espadas erectas asediando la virginidad de su opulenta heroína. También firmó el guión de la película de James Bond Octopussy -de las más disparatadas de la serie- en la que se aprecia lo que se había divertido escribiendo el encargo: nuestro gamberro Fraser disfrazó a Bond de payaso durante el clímax de la película, abundante en otros toques MacDonald Fraser: la India, la caza del tigre, los Sijs y las imprescindibles damas rotundas, alegres y peligrosas. También colaboró en el guión de la -espantosa- Fuerza 10 de Navarone, posiblemente la peor película de cine bélico rodada hasta hoy, y por ello mismo absolutamente recomendable: se puede seguir a carcajadas. MacDonald Fraser no aparece en los créditos del despropósito, pero se le reconoce: la fugaz guerrillera que interpreta Barbara Bach tendría cabida en cualquier Flashman. Y por supuesto también escribió el guión de Royal Flash, adaptación de una de las novelas de la serie Flashman que se estrenó en España como El cobarde heroico. La dirigió también Lester, con su habitual carga de errores y aciertos, y presentaba a Malcolm MacDowell como Flashy -error- y a Oliver Reed -acierto- como Bismarck, si no recuerdo mal. No la he vuelto a ver desde hace décadas, mucho antes de leerme los Flashman, pues jamás la encontré en video, ni en dvd. Si alguien sabe de ella, dígalo, por favor.
Pero definitivamente le echaremos de menos por Harry Paget Flashman. Yo esperaba que el mejor día apareciese Sir Harry por la romántica España del XIX, quizás desde Gibraltar, para verse envuelto en una trama endiablada entre carlistas, conservadores y liberales. Desde luego hubiera visitado a la oronda reina Isabel II, cuya majestad poco tenía que envidiar a las reinas Ranavalona o Lakhsmibai, cuando menos en sus gustos y pasatiempos. Ya no podrá ser, si no admite la fortuna que se encuentren más papeles inéditos en una segunda caja de té. Quién sabe. Ya octogenario escribió el último título de la serie, Flashman a la conquista de Abisinia (Flashman On The March), y según he sabido acababa de publicar otra novela ¡de piratas!


Don George tiene muchas obras que, desgraciadamente, no cuentan con traducción al castellano, entre ellas sus muy apetecibles memorias como soldado del Imperio Británico. A ver si se animan las editoriales poderosas.


Mi amigo Pepe Fernández Caballero, gran seguidor de sir Harry, apunta otra posibilidad muy plausible. George MacDonald Fraser, Oficial del Imperio Británico, no ha muerto: "se trata de un truco de Harry Flashman para librarse de alguna misión que requiera valor".


Ea, amigos. Tres hurras por MacDonald Fraser y un abrazo.


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