miércoles, 26 de marzo de 2008

En la muerte de Rafael Azcona

Barrunto que los responsables de la política de Recursos Humanos del Más Allá no han caído en la cuenta de lo que acaban de hacer. Embebidos de Gloria y narcotizados de Eternidad creen que - además de Inmortales son Infalibles – y se han atrevido a reclutar, encima recién estrenada la primavera, a Rafael Azcona.

Todo se andará, y me atrevo a conjeturar que las Autoridades de la Cosa (Celestial) no tardarán en darse cuenta de su error cuando – lacónico, firme, lúcido y certero - Rafael Azcona renuncie a calzarse un camisón para convertirse en querubín, alegando la fatuidad de brincar de nube de nube, asexuado cual Michael Jackson, desperdiciando la eternidad entre aleteos de colibrí, mientras aporrea, enojosamente, una lira, cantando a la luz del día, cantando al aire y cantando a Dios.

Además dada su incapacidad para disfrutar de remordimientos, cuajarse de culpas y fustigarse con arrepentimientos malsanos, tampoco sería fácil instalarle en el Averno, ataviado de súcubo, apestando a azufre, mientras azuza las brasas de La Enorme Barbacoa Infernal.

Cabría eso si, plantear la posibilidad de apalancarle de por vida (eterna) en el Purgatorio (esa especie de abarrotado cajón de sastre espiritual, a medio camino entre una sala de embarque de la T-4 y la rebotica de una farmacia mística) aunque fuera peor el remedio que la enfermedad. No exige menor esfuerzo imaginar a Azcona entreteniendo el aburrimiento de almas ociosas, paseantes y desocupadas con historias de abuelos orgullosos que no renuncian a la dignidad de tener un cochecito para irse a merendar, sobre la mezquindad que hay que pagar por unos metros cuadrados o sobre cuanta felicidad reside en ser amado durante un verano - sin reticencia o recato - por cuatro hermanas voluptuosas.

Cabe imaginar a los futuros querubes o satanes fascinados mientras le escuchan contar sobre los fantasmas, los animales y los bandidos que animan los bosques gallegos, sobre toda la intensa despreocupación que puede contener una paellera, sobre el vuelo de las codornices, sobre un cuento de Navidad más atroz que el de Dickens y más dulce que ¡Que bello es vivir! ...

Tengo para mí que las inagotables narraciones – de patrimonios y escopetas, de Repelentes, de Niños y de Vicentes, de moros y cristianos, de noblezas y miserias (pues ambas son compatibles) cautivarían a las almas en pena tanto como para renunciar, por coñazo, a triscar por moradas celestes o , en su caso, a broncearse en parrillas del Averno, dando lugar a un insólito e irresoluble caso de amotinamiento contra el Inmutable y Eterno Orden Divino.

Dios me libre (nunca mejor dicho) de dar consejos, admoniciones o sermones pero, mejor sería que, dada la imposibilidad de atar en corto a Azcona los Jerarcas de la Cosa(Celestial) harían buen bisnes si nos enviasen al gran Rafael de vuelta a este Valle de Lágrimas y, aún mejor negocio si, ya puestos, aprovechan para hacer una redada para purgar la Zona de divinos indeseables y nos lo reenvían junto a un pack de ilustres inadaptados como, por poner un ejemplo; Jardiel, Mihura, Carrere y ese extraordinario e inverosímil bicéfalo llamado Tipicoll. Si se paran a pensar, los cinco resucitados, sueltos y campando por sus respetos entre las fláccidas conciencias, las asépticas moralidades y las acaponadas mentalidades vigentes pueden montar (más eficazmente que los legendarios Jinetes del Apocalipsis) la de Dios es Cristo.


Lo dicho. Buen bisnes. Todos contentos.


LUIS DE LUIS

1 comentario:

Stiletto dijo...

Me he enterado esta mañana leyendo el 20 minutos, publicación infame donde las haya, y es una pena se nos vaya un guionista o contador de historias como Azcona. Es una pena que haya sido el cancer, otra vez, quien ponga limitaciones al arte, al tiempo, a la vida.

Lo más triste es que no soy optimista, no creo que vengan otros a llenar su lugar. Que diferente fue tu verdugo! eh, Rafael?

Besos
Stiletto