lunes, 15 de septiembre de 2008

La noche en negro

Anteayer, sábado 13 de septiembre, dio inicio una actividad que, si juzgamos por lo bien que lo pasamos, va a ser muy interesante. No me atrevo a llamarlo Club de Lectura de Novela Negra porque Carlos Salem, su creador y animador, prefiere otra denominación más amplia, algo así como Club de Intercambio de Ideas sobre la Novela Negra, que consiste en charlas, mesas redondas, conferencias, comentarios sobre un autor, un tema… Todo ello con intercambio de novelas, tebeos, cuentos, películas..., todas aquellas cosas que uno ya no utiliza en su vida, en su casa, en su cuarto trastero, y lo lleva allí para intercambiarlo por algo que otros puedan ofrecer. La idea es muy interesante.

El Bukowski abrió sus puertas, bueno, solo tiene una, a las nueve de la noche. A esa hora en Madrid comenzaba una actividad febril en la que nadie se entera de nada, pero donde uno recibe infinitos pisotones, empujones y codazos, sólo por saberse protagonista de una historia que él no ha escrito –lo hacen los medios de comunicación al día siguiente-, ni él ha organizado. Actividad que llaman “La Noche en Blanco” –que es como se queda el cerebro de los participantes-, y que consiste en que el Ayuntamiento gasta ingentes cantidades de euros en una época de crisis, sólo para dárselas de buen organizador, mientras la gente, en masa anodina, es llevada de un lugar para otro con el único fin de asombrarse de la estupidez común exclamando cosas tan bien pensadas como “¡Ah!, ¡Oh!” y otras parecidas de igual profundidad intelectual, onírica y lúdica. Decía que el Club Cultural Bukowski abrió su puerta y allí nos presentamos.

Jesús Urceloy en faena
Los prolegómenos del acto fueron muy sustanciosos. Conocí a Pedro de Paz (El hombre que mató a Durruti, El documento Saldaña) que, muy respetuosamente, escuchaba como Carmen y yo le contábamos a Luis Otero, del Club Sherlock Holmes (ha prometido inscribirme), nuestras opiniones sobre otro club de lectura y otros autores. En un momento determinado yo reconocí su cara y me presenté. A partir de ahí es como si nos hubiéramos conocido de toda la vida. Gracias Pedro.
Panadero no pudo asistir porque se encontraba cuidando a su querida madre, a la que desde aquí deseamos una pronta mejoría. Y Jesús Urceloy, la estrella de la noche, llegó con sus treinta minutos de retraso, como corresponde a un buen mediterráneo. A las diez, Carlos hizo las presentaciones.
- Nace una nueva actividad que, si en un principio será de una periodicidad mensual, tiene vocación de intensificarse.
Habló de algunos de los presentes en el lugar (había unas treinta personas) y de Jesús Urceloy, poeta, buena persona, con una gran humanidad. Codirector de la revista literaria Ariadna-R.C., profesor de poesía en el taller de escritura de Fuentetaja de Madrid, finalista en el Premio Nacional de Poesía… y estudioso de Sherlock Holmes.
Watson y Holmes
Y habló, recitó y amó Urceloy. Empezó con los libros de Holmes y del publicado en Cátedra. Tres años de estudios e investigaciones le llevó poder editar su Todo Sherlock Holmes.
Luego inicia una exposición sobre el método deductivo empleado por Holmes. Y lo inicia contando un chiste:
Holmes y Watson pasan una noche en el campo durmiendo en una tienda de campaña. De repente Holmes se despierta e, inmediatamente, despierta a su ayudante.
- Watson, ¿qué observa usted al despertarse en medio de la noche y poder ver las estrellas?
- Pues no se… -contesta Watson-. Quizás lo infinito del Universo, las galaxias…
- Sí, pero ¿nada más?
- Bueno, tal vez da pie para hablar del origen del mundo, del Universo, una referencia a Dios… - Ya, pero… ¿no observa usted algo más?
- Pues ahora que lo dice, el frescor de la noche…
- ¡No coño, no! –responde indignado Holmes, para a continuación seguir - ¡Qué nos han robado la tienda, coño!
El, naturalmente, lo contó mejor que yo.

Reichenbach

El método deductivo. La influencia del Dr. Bell. La vigencia de Sherlock Holmes y las razones de que así sea: no rechazaba un caso sea quien fuera el cliente (rico, pobre, poderoso, gañán…), salvo que sospechara que le mentían. Lo que más odiaba Holmes era la mentira. Más tarde, y por deseo del público, un público que sabía y quería conocer más, expresado mediante preguntas, coloquios e intervenciones, Urceloy habló del doctor Watson, de Mycroft –el “más inteligente de los hermanos Holmes”-, de Moriarty, de Irene Adler… Y de la madre de Conan Doyle, la cual reprochará a su hijo su intento de hacer desaparecer el personaje: “Ya te cuidarás muy mucho de causarle ningún mal a una persona tan encantadora como Sherlock Holmes”, cuenta Urceloy que dijo la madre de Conan Doyle cuando éste le quiso hacer desaparecer en las cataratas de Reichenbach (Suiza). Por supuesto que Conan Doyle se cuidó “muy mucho” de procurarle males. A los tres años de haber desaparecido, en un duelo entre caballeros con Moriarty como contrincante, regresa triunfal para protagonizar La aventura de la casa vacía, “una de las aventuras más famosas de la serie”.

Al final Urceloy no pudo escapar de la influencia de la poesía y se despide con un poema de Holmes, el que, precisamente, deja escrito en su pitillera de plata por si en el duelo sale perdedor.
El poema se titula “SOLITUDE”:
Before the night I’ll wear the blackbird clothes
- The clothes of pain, the vulture gloves-.
The lie of mercy.
Before the night.
Que, traducido por el mismo Urceloy dice así (SOLEDAD):
Antes de anochecer vestiré las ropas del pájaro negro
-las ropas del color, los guantes del buitre-.
La mentira de la piedad.
Antes del anochecer.
Y, para el final, nos leyó el prefacio, inédito en castellano, al relato El último saludo.
“¡Adios, Sherlock Holmes! Y gracias por vuestra pasada constancia. Espero que tal regreso haya sido una distracción de las preocupaciones cotidianas, y que haya estimulado el cambio de pensamiento que solo puede encontrarse en el reino mágico de las novelas”.
¡Gracias, Jesús Urceloy, por tu entrega, por tu sabiduría y por tu simpatía. Nuestras mentes y nuestros corazones no quedaron en blanco ayer.

Cuando todo terminó resulta que entre los espectadores estaba Juan Madrid. Me confirmó que ahora en octubre sale su nueva novela con un personaje querido por sus seguidores, Toni Romano. Ya están corregidas las galeradas y las imprentas están trabajando incansablemente para darnos a los lectores lo que los lectores demandábamos hace tiempo, un nuevo Toni Romano. Juan, tan solícito como siempre, amigo de sus amigos, me presentó a Gonzalo Torrente, el hijo de Torrente Ballester. Le dije que se parecía a su padre y me contestó que, efectivamente, según pasan los años, se parece más, aunque él se parecía a su madre. Gonzalo es asiduo del Club Bukowski, otra razón más para estar presente allí. Un hombre muy interesante.
Una noche en negro que no olvidaremos.
ENRIQUE BIENZOBAS
Extraido de Liberty. El blog de Enrique Bienzobas.

2 comentarios:

Fernando dijo...

Yo soy testio de la velada y resultó tan entretenida y enjundioso como parece en este estupendo resumen. ¿Se sabe algo del próximo Sábado Negro? Anunciadlo con tiempo para no faltar.

Fernando dijo...

testio = testigo