jueves, 30 de abril de 2009

Detectives de las estrellas. Toby Peters y Gay Flower recorren Hollywood.

Dentro de los múltiples subgéneros que han aparecido bajo el gran paraguas de la novela negra y detectivesca, uno de los más singulares y divertidos es el de introducir dentro de las novelas a personajes reales de cierta notoriedad. Eso se eleva a cotas más surrrealistas, cuando los introducidos son personajes ficticios, en este caso detectives o investigadores protagonistas de otras famosas novelas.


A mi gusto, los reyes indiscutibles de este subgénero son el norteamericano Stuart Kaminsky y el español Pgarcía, con dos personajes fantásticos y muy diferentes, los detectives Toby Peters y Gay Flower. Ambos personajes, coinciden en lugar, Los Angeles, California, y en tiempo, los años cuarenta, lo cual nos aboca a una época de muchas tensiones sociales y de un poderoso glamour cinematográfico y literario. De igual forma, ambos usan del humor como sustrato fundamental de sus novelas, lo cual no quiere decir que se tomen a broma las historias, y sean una mera colección de chistes o situaciones jocosas, sino que dentro de sus novelas, que tienen poderossas tramas detectivescas, el humor salpica y da sentido a gran número de situaciones. Subrayo este hecho, pues en pocas ocasiones la novela negra, tiene capacidad, seguramente por lo dramático de las tramas, a poder echar mano del humor como actitud que oriente a los personajes, y cuando se quiere usar el humor, resultan en demasiadas ocasiones, productos chuscos y torpemente paródicos. Esto no aparece con las novelas de ambos escritores, que con estilos muy distintos, me han hecho pasar muy buenos ratos.


Las novelas del norteamericano Stuart Kaminsky, están protagonizadas por el detective Toby Peters, un personaje aparentemente poca cosa, con un look bastante cutre, con un despacho miserable, que comparte con el dentista más guarro de Los Angeles, por supuesto más pobre que una rata, y en cuestión de mujeres, siempre desgraciadamente enganchado a su exmujer, que le abandonó por desastroso y fracasado. Este antihéroe, se ve involucrado en casos de lo más diverso, siempre cercanos al mundo del cine de Hollywood, o bien a los grandes personajes de esa época, como pueden ser la mísmisima Eleanor Roosevelt, esposa del presidente de Estados Unidos, o el ya caduco Al Capone. En el transcurso de sus investigaciones, Toby Peters nos lleva por el mundo del cine y sus protagonistas de la época, a los que retrata con sus grandezas y miserias, pues el autor es un gran especialista en historia del cine, llevando adelante sus pesquisas contra viento y marea, y con resultados para él no siempre agradables. La colección de personajes reales que aparecen es enorme, pero hay escenas memorables, como la intervención de Errol Flynn viviendo una de sus estupendas películas de aventuras, o el encontrarnos con unos hermanos Marx totalmente irreconocibles como unos viejitos, que sin caracterización pueden pasar de incógnito, o a mi gusto la mejor escena de la serie, en la que un joven teniente de la Inteligencia Naval británica, un tal Ian Fleming, protagoniza una escena de acción en una sala de juegos, que para sí hubiera querido James Bond.


En una línea parecida, pero con sus peculiaridades, están las novelas de Pgarcía, seudónimo de José García Martínez, antiguo colaborador de La Codorniz, que lanza al ruedo a Gay Flower, detective que actúa en la misma zona y época que Toby Peters, pero que en lugar de ser un desastrado en aspecto y formas, es un galán hermoso, fuerte, elegante y homosexual, condición que explota a lo largo de sus aventuras, con situaciones divertidas y explosivas, en las que aparecen toda una panoplia de personajes del cine y del espectáculo de la época, a los que añade con un conseguido desparpajo a personajes e investigadores famosos de la tradición de la novela detectivesca, usando la estructura de grandes novelas del género negro, a las que homenajea. Así en las diversas aventuras del gran Flower, se cruzan estrellas del cine como Katharine Hepburn, el músico Cole Porter, con personajes como el mítico Philip Marlowe, del que nuestro héroe piensa que es un tío bajito, feo y torpe ....


Estas novelas combinan la aparición de gran número de personajes, con dosis muy altas de acción, tiros, sexo y situaciones límite. Nuestro intrépido detective se ve involucrado por su oficio en situaciones muy arriesgadas, y comparte con Toby Peters un halo de justiciero, que guía buena parte de sus aventuras. Es cierto que Gay Flower mantiene unos curiosos criterios morales, que le permiten afirmar por ejemplo que la sociedad sería un paraíso de no contar con dos enemigos implacables : la corrupción que generan las clases privilegiadas y el uso que del sexo hace la mujer ...


De esta forma Pgarcía nos ofrece un puñado de novelas que pueden empezar con un Humphrey Bogart sin pantalones ni calzoncillos, continuando con una escena amorosa entre Della Street y Paul Drake, secretaria y principal detective al servicio del famoso abogado criminalista Perry Mason, que por su dedicación absoluta a erradicar el crimen, no se ocupa como debiera de las necesidades de su secretaria ...; o que puede acabar una novela con Ginger Rogers y Katharine Hepburn tirándose de los pelos por irse con nuestro gran Flower, mientras este hace mutis por el foro con un encantador Cary Grant...


Yo les recomendaría que buscaran las novelas de estos autores, lo cual les adelanto no es cosa sencilla, pues ambos autores estan descatalogados, aunque de Kaminsky pueden encontrar bastantes títulos en la sección de ofertas de esta librería, y de Pgarcía tendrán que hacer el esfuerzo de buscar por tiendas de saldo y bibliotecas. Pero merece la pena, pues pocas veces el género negro se ha hecho tan bien y tan divertido.


JOSÉ MORIARTY


1 comentario:

QUATERMAIN dijo...

Las novelas de Kaminsky me encantan. Tras leer todas las publicadas en castellano, me he ido haciendo con casi todo el resto de la serie en inglés: son una maravilla.

Desconocía la obra de PGarcía, pero paso a buscarlas con verdadero interés.