viernes, 19 de junio de 2009

Mondomalo: Breve noticia de la literatura de Roberto Malo

Hay quien considera a Roberto Malo inclasificable y, si yo fuera el, no podría por menos que sentirme halagado dada la extendida afición de los descendientes del mono a ordenar a nuestros congéneres como si fueran productos de Carrefour Tm. ; cada uno en su balda, agrupados por colores y sabores más o menos afines, con una etiqueta estampada con el peso, medidas, composición , porcentaje de conservantes, tasa de colorantes y fecha de caducidad.


Mucho me temo que las meninges del reponedor de turno no tardarían en socarrarse ante la mera perspectiva de tener que estacionar a un tipo tan poco acomodaticio; además, tengo para mí que Roberto Malo disfruta no siendo de aquí, ni siendo de allá, no teniendo edad ni porvenir y nos restriega su orgullosa y resplandeciente descolocación con sus narraciones sobre las andanzas que les ocurren a tipos tan felizmente desubicados como él.


Así, sus personajes viven en un particular universo, una tierra de nadie, que bien se podría llamar Mondomalo donde, cuando da la vuelta el aire, se aprovecha una costura sin hilván, un pliegue mal doblado, un traspiés bien dado o el derrapar del viento para pasar de lo cotidiano a lo fantástico.


Y los personajes de Roberto van, vienen, por el camino se entretienen y gustan de dar esos paseos con las manos en los bolsillos, macerados en sonrisa, como si tal cosa, porque el Mundo de Malo no es enfático, ni retórico, ni solemne ni cabe el psicodrama, la impostura, la solemnidad o el exceso se cuaja en humor, naturalidad y ensoñación y de todo ella queda constancia, narrado y contado en una novela que no lo es (Maldita novela ); en otra novela que sirve de marco y portal a un vodevil de sueños o tal vez, pesadillas (La marea del despertar), en gavillas de relatos inquietantes por cotidianos, o tal vez al revés, o al tiempo (Malos sueños ; La luz del diablo) y en su última obra Los guionistas, parábola feliz y bienhumorada sobre dos peregrinos que alcanzan el Jardín del Edén, el Paraíso en la Tierra o Mondomalo.

Enorme sitio para vivir. No les quepa la menor duda.

LUIS DE LUIS