domingo, 6 de febrero de 2011

La lista de los siete de Luis de Luis

El Librero y sin embargo, amigo (o, al revés) tiene a bien, con inusitada candidez, proponer, que enhebre un puñado de sandeces sobre la piara de los más mejores libros que han (de) formado mi personalidad y modo de entender la vida, con el único requisito de que los libros sean (de)género.
Cabe, tal vez, alegar y parafrasear en mi descargo, el implacable aforismo de Forrest Gump: si tonto es el que dice tonterías, gilipollas es quien dice, errr, ya saben...
Sea como fuere, allá van las mías:
Después de haber ido y vuelto de la Luna, pasado una crisis en el Tíbet, saberse incapaces frente a la geopolítica del Oro Negro y las mafias de Stock de Coque y salir de todo ello (más o menos indemnes) el grupo de inadaptados ( un ausente, un alcohólico, un sordo a voluntad y dos indescriptibles gemelos) se enfrentan (y fracasan) ante su mayor y enorme reto : la puerilidad.
Encerrados en un único escenario (el lujoso Moulinsart) corren de un lado a otro para que les derrote, en todas sus monstruosas encarnaciones, la superficialidad: la tele, un agente de seguros, las revistas del corazón, el coñazo del teléfono, el ruido y la terrible, terrible banalidad.
Un tour de force narrativo para contar la más espeluznante, lúcida y desesperanzada historia de terror.  

Rafael Azcona, acodado en barras de bar y mesas de café, con los ojos atentos y oídos abiertos escribía (o quizás transcribía) lo que había a su alrededor.

Así, no es extrañar que los héroes de sus textos solo sean gente como yo (y tal vez, como usted); egoistillas, cándidos, mezquinos, vulgares, inocentes, ilusos... fabulosos señores bajitos.

 La niña que creó las estrellas, Relatos orales de los bosquimanos
Probablemente de las pocas cosas que nos separen al homo sapiens del mono sea la capacidad de crear historias (aunque, tras echar un vistazo a los escaparates de novedades, tengo mis dudas). De eso va este libro, del poder inútil de la ficción; de los mitos y leyendas con que una tribu bosquimana intenta explicar el mundo mientras, impávida y eficazmente, son aniquilados por los civilizados boer holandeses.

Extraordinaria edición, a cargo de Juan Manuel de Prada (no confundir con el gordo atorrante), de la editorial Lengua de Trapo.

 Mary Poppins, P.L. Travers
Nada que ver con el (por otra parte extraordinario) vodevil de Disney. La Mary Poppins de los cuentos es una vanidosa y descarada bruja que hace lo que le da la gana: disfrutar. Una suerte de hada, hechicera y maitresse que posee – como Alaska y los Pegamoides  -  una gran vida social, poblada con fuerzas arcanas, telúricas, místicas además de una envidiable familia  de excéntricos y descolocados a quienes la dama disfruta visitando para pasarse el día – también como Alaska – bailando. Y todo en un abrir y cerrar de paraguas.
 El principito, Antoine de Saint-Exupéry
Vale, mira tu por donde, te vas y le quitas al libro toda la hojarasca paulocoelhiana que le han endosado monjas, tertulianos y concejales de cultura y mira lo que te queda: la fábula de un crío ruin que (fallidamente) escarba certezas, otorgando y recibiendo ingratitudes y decepción. Defraudado y desolado, se suicida.

Pues eso, que queda un libro acribillado de egoísmo, soledad y decepción. Bellísimo y atroz . Mola.

 Triste, solitario y final, Osvaldo Soriano
Aún no hace tanto desde que, tan inesperada y felizmente como sin causa o razón; una mujer joven de edad y adusta, generosa y distante de carácter, me proporcionara un ejemplar de Triste solitario y final.

Dado que hubiera resultado tan absurdo como petulante mendigar excusa o explicación a una Dama, acepté el insólito privilegio con dicha, humildad y resignación.

Conocí el libro hace ya, tal vez, demasiados años, en una edición de la legendaria Editorial Bruguera en cuya irresistible portada de radiante fondo azul cielo destacaba, en primer plano, la cara de Stan Laurel y su inimitable, pícara y desconcertada sonrisa. Aquel adolescente de entonces, lo disfrutó cual virtuoso pastiche : un ejemplar ejercicio de estilo, una fabulosa nota a pie de página que añadir a la inconsciente e ilimitada adoración que – como tantos jóvenes de aquel entonces – sentía hacia la figura y modelo de Philip Marlowe.

Van los años, y pasan, y voy y lo leo como un capricho que se (auto) concede el autor antes de dejar esa infancia estirada y esa actitud inmadura de quienes viven (vivimos) entre líneas y fotogramas. Y lo hace quedándose, para siempre, como personaje entre las páginas del libro, rodeado de sus ídolos de infancia y adolescencia acompañando al gran Marlowe en un delicioso correcalles, digno del mejor cine mudo.

Al contrario de lo que afirma el título no es, ni mucho menos, un final triste y solitario. Eso, desgraciadamente,a Osvaldo Soriano, le tocaría después, en la desproporcionada e injusta lucha con la dictadura argentina.

En lo que a mi respecta y, después de darle muchas vueltas, aún no sé, que quiso decirme (si es que quiso decirme algo) aquella Dama al darme el libro. Me temo que me quedare con las ganas. Mejor así. En cualquier caso, muchas gracias.

 Don Quijote de la Mancha, Miguel de Cervantes
Entre las muchas deudas que uno acumula con los padres se encuentra, en mi caso, que mi progenitor tuviera a bien no solo descubrirme que El Quijote es un libro inofensivo si no que, también, además, para leerlo, no hace falta esperar a que se celebre su centenario cada 400 años.

Como hijo dilecto y obediente que siempre fui seguí la orden de mi ancestro y descubrí la historia de un tipo que, ante la perspectiva de pudrirse en una aldea de mierda, decide (re) inventarse como un caballero de otras épocas, a base de hacerse el loco solo cuando hay gente delante (curioso ¿no?); gente que, a base de seguirle la corriente, acaban por darle la razón. Fingiéndose demente, fingiéndose Quijote, Alonso Quijano acumula las vivencias que nunca hubiera conseguido como un hidalgo gris, en un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quería ni acordarse.

Gran tipo ese Quijano ... y el libro, las cosas como son, no está mal del todo.

En Nadar-dos-pájaros, Flann O'Brien
Tampoco fue hace mucho cuando, también sorpresivamente, me regalaron el octavo libro de mi Lista de los Siete una (muy sobada) edición de la muy prestigiosa colección Penguin Classics datada en los años sesenta del, para mí, desconocido autor irlandés Flann O’ Brien. Deseoso de añadirme a la lista de lectores que (presumiblemente) habían manoseado y disfrutado At swim two Birds me puse a la lectura con alma, corazón y vida sin suponer que la tarea me iba a suponer sangre, sudor y lágrimas.

A ver como no explico yo este libro. Quizás con el argumento baste. Veamos:
La cosa comienza en primera persona por un estudiante innominado que empieza tres historias a la vez (ya que una le parece asunto de pobres):

Una es una parodia de los héroes gaélicos y macho men de la Irlanda mítica y profunda; otra, de las desventuras de un diablo e medio pelo y la tercera, versa sobre un personaje que se va creando delante del lector por otro personaje distinto del autor. Mientras, el autor recuerda sus años de estudiante acodado en los pupitres y las barras de los bares. Utilizando y barajando prosas cultas, sesudas, banales y paródicas las narraciones se entrecruzan , los personajes se rebelan, se despendolan y se recrean sin tener muy en cuenta al autor, y así va (y viene) el asunto en este libro único que debe leerse tal y como se debió escribir: dentro de un barril (lleno) de Guiness.

Novela propia de orates, destornillados, insensatos y perjudicados varios. La persona que, de todo corazón, me lo regaló me dijo, al dármelo, que era perfecto para mí.

LUIS DE LUIS

1 comentario:

Ácaro Libros dijo...

Gracioso el resumen sobre el principito...
Acertada la aproximación sobre el Quijote. Hay un momento en la obra (no la tengo en mano y no recuerdo exactamente el pasaje) donde se lo dice directamente a Sancho (la buscaré para añadirla mañana, que ahora es muy tarde). Calisto, en la Celestina, hace exactamente lo mismo hablando con Sempronio (le recuerda que actúa así porque está loco/enfermo de amor).

un saludo
http://librosacarosyotrosanimalesdecompania.blogspot.com/