viernes, 27 de enero de 2012

Canciones por y para Alicia

1. Fawn Tom Waits
Y si, de vez en cuando Tom Waits deja de hacer discos con instrumentos descascarillados que encuentra en los vertederos y ofrece a la afición joyas como Alice (2002) una recreación en clave Brecht / Weill de la inmortal historias ambientada en un puerto alemán. Cómo es difícil escoger una sola de sus indescriptibles letras como autoerigido portavoz sobre perdedores y perdidas (o al revés) proponemos Fawn (Cervatillo) el delicado instrumental que cierra el disco que hubiera desentonado (por cursi) en la banda sonora de Bambi.   

2. Alice in Wonderland Bill Evans
Cursi, numerero o  exhibicionista  es lo que nunca fue Bill Evans, el extraordinario pianista que sumergió a Debussy y Berlioz, a su sensibilidad nunca le falto swing, ni viceversa. Es este sentido es ejemplar su interpretación de Alice in Wonderland, el tema escrito por  Oliver Wallace para la celebérrima versión animada de Disney. Rearmonizada como un vals y grabada en 1961 con su legendario trío (con Scott la Faro al contrabajo y Paul Motian a la batería) en las celebradas sesiones del Village Vanguard.

3. Very Good Advice Doris Day / Robert Smith
También perteneciente a la citada banda sonora es Very Good Advine que cuenta con una encantadora versión de la maravillosa (lo es ¿qué pasa?) Doris Day y una sombría y anémica interpretación del pesadísimo  Robert Smith.
Comparen:
La Gran Dama
El de The Cure

4. Alice  Stevie Nicks
Raro sería que la pija céltica de Fleetwood Mac no colase entre sus letanías pseudo místicas una larguísima versión plagada de tópicos banales para aprender a volar sola, ser una misma y así, dignos del mejor Paulo Coelho. Ahí queda, por lo que pudiera valer.

5. Don’t come around anymore Tom Petty and the Heartbreakers
Eso si, no todo va a ser espiritualidad y Miss Nicks cae, de cuando en vez, en mezquindades carnales como el resbalón que le aconteció con Dave Stewart (el apampanao de los Eurythimics). Una vez aplacado el arrebato, la Nicks le mandó al paro, le expulsó de su lecho y le prohibió el acceso a sus encantos. El chico no se lo acabó de tomar del todo bien y pergeñó la muy expresiva e irónica “No paso más ahí” con la ayuda de Tom Petty y los Heartbreakers.  El desamor es mu mala cosa créanme, saca lo peor de uno mismo. Vean si no:

6. White Rabbit  Jefferson Airplane
A ustedes ni les sonaran de nada, ni falta que hace, pero allá por mediados de los 60 los Jefferson Airplane lo tenían todo: un cantante con raíces folk (Marty Balin); dos tipos duros con credenciales blues (Jorma Kaukonen y Jack Cassidy), un tronao (Paul Kantner) y una cantante wenorra, sueltecita y con talento (Grace Slick). Así que, ni cortos ni perezosos, abarrotados de credibilidad hippie se dedicaron a triunfar facturando disco valioso tras disco valioso. Sin ir más lejos, White Rabbit (contenido en Surrealistic Pillow, su segundo LP y compuesto por la cantante ¿les dije o no que tenía talento?) una arenga a las masas sobre las virtudes de las correrías de un conejo blanco a quien se le extenúa  el tiempo. Una joya.

Si no les importa, comprueben:

7. I´m the Walrus  The Beatles
A John Lennon  cada vez que tomaba algún producto relacionado con la lisergia le daba, o por escaquearse al País de las Maravillas o por taladrar un espejo. Luego iba, se lo contaba al resto del grupo aquel del formaba parte, y, como se aburrían, después de escucharle, cocinaban a pachas unas obras maestras para la eternidad como Strawberry Fields Forever, Lucy in the Sky, Tomorrow never knows o la indescriptible I´m the Walrus en la que Lennon reclamaba con orgullo lisérgico y surreal altivez que la morsa era él y Paul Mc Cartney el carpintero, que se joda.

8. Alice in Wonderland Neil Sedaka
Ums, esto si que es una auténtica delicia. Puro teen pop sin adulterar. Alicia recreada como si fuera la capitana de las cheerdealers  del Insti (el high school para los gringos) en una maravillosa versión, palomitera, exultante y maravillosamente insustancial. Como no podía ser menos viniendo del tipo que regaló a la humildad la inmortal “Oh Carol!”

Disfruten y punto:

9. Mona Lisas and Mad Hatters Elton John
No se lo creerán pero hubo una época en que Elton John tuvo credibilidad. Si, en verdad les digo, a Dios pongo por testigo que eso era así. Mucho (pero mucho)  antes de convertirse en una histérica malcriada y de componer la música de El Rey León  Elton John era un trovador con piano que componía maravillosas canciones a tecla limpia – sin afectación o barniz alguno –como la enorme balada, Mona Lisas and Mad Hatters.

Si son tan amables:

10. The Mad Hatter Chick Corea
No crean que fue fácil pasar la adolescencia en los 70. Entre otras muchas cosas, auditivamente hablando nuestros pabellones auditivos se vieron abocados a cumplir con las modas de la época y trasegar con espantos sonoros como el pomposo rock sinfónico, el heavy metal más trascendental y el jazz rock más atorrante (¡Y luego se extrañan de que sugiera el punk!). Y, en lo que viene siendo este último, Chick Corea , un excelente y creativo pianista aquejado de tanto talento como de delirios y de grandezas, lo que le llevo a excesos como dedicar ¡discos enteros! a mayor gloria de El Sombrero Loco; discos inacabables, estirados e innecesarios, anegados de sintetizadotes y cantados por su mujer legítima (ya les dije que deliraba) . Monumentos a la nada.

Si no me creen, aguanten el tirón, a ver si hay huevos:

LUIS DE LUIS
(Lewis Carroll nació el 27 de enero de 1832, hoy cumple 180 años; y aquí el enlace a un especial de Alicia que hicimos en el Club de lectura)