miércoles, 15 de febrero de 2012

De venganza cruel a melodrama superficial

Tarántula de Thierry Jonquet adaptada como La piel que habito de Pedro Almodóvar.
Publicada en 1984 y traducida dos años después, “Tarántula” de Thierry Jonquet cuenta de forma magistral una de las venganzas más brutales que puedas imaginar. Un cirujano plástico de éxito tiene encerrada a una mujer en una habitación de su mansión en el campo y de vez en cuando visita a su hija, catatónica, en un manicomio. Mientras, un ladrón se recupera de una herida de bala producida en el atraco a un banco. Tras esta trama inicial, la novela, breve e intensa, nos sumerge en una relación de poder, que va transformando el interior de los personajes. Jonquet plantea varias relaciones, la oscuridad y la luz, la riqueza y la pobreza, lo urbano y lo rural, además de la araña y su presa. Una novela cruda, cruel y que permite varias relecturas. 

La película se deja ver, está rodada con solvencia y con un gran equipo técnico y artístico, a destacar la música obsesiva de Alberto Iglesias, la fotografía maravillosa de José Luís Alcaine, los ojos y el cuerpo de Elena Anaya, un ajustado Antonio Banderas, es un producto muy bien hecho. Las películas de Almodóvar son un acontecimiento desde hace más de veinte años y se ha convertido en una marca de referencia a nivel internacional. A pesar de ello, una de sus debilidades sigue siendo el desequilibrio de sus guiones, el ritmo y la tensión narrativa suelen ser desiguales y alterna momentos brillantes con supuestos gags cómicos o verdaderas astracanadas, aquí le toca al “tigrinho”, al igual que a Paco Rabal le tocó en “Atame”, película con la que tiene varios puntos en común. No es su primera adaptación de una novela negra, aunque a Ruth Rendell todavía le dan escalofríos cada vez que le nombran “Carne trémula” (Thierry Jonquet murió en agosto de 2009 con sólo cincuenta y cinco años). Y sobre “La piel que habito”, entre los críticos corre la broma de llamarla “La peli que evito”.
La adaptación de la novela al cine era difícil por la crudeza de muchos pasajes, la transformación de los protagonistas y los puntos de vista de la narración. Almodóvar añade varios personajes que desvían la atención y va desactivando la fuerza de la venganza hasta convertirla en un melodrama superficial, insípido y absurdo. El padre, dolorido, que ejecuta una meticulosa, fascinante y salvaje venganza, pasa a ser un científico loco que quiere resucitar a su mujer en el cuerpo de alguien que pasaba por ahí. Al agresor lo convierte en pobre víctima, y a la víctima en loco obsesivo. Una lástima y un desperdicio de adaptación.

TOMÁS UDOWATSKIER

Thierry Jonquet, Tarántula, (1984), traducción de Teresa Clavel, Ediciones B, 2011.
Ficha del libro en la editorial Ediciones B.
La página web de la película.
Las cubiertas que ha tenido el libro.