sábado, 11 de febrero de 2012

Una fábula de miedo

Stephen King, El ciclo del hombre lobo, (1983), ilustraciones de Bernie Wrightson, traducción de Joaquín María Adsuar Ortega, Debolsillo, 2011.

El terror empieza en enero, con la luna llena… “Era el hombre lobo, el werewolf. No había ninguna razón especial que justificara su llegada precisamente en esos momentos, como no la habría tampoco para la llegada del cáncer, o de un psicópata que llevara en su mente la idea del asesinato, o de un tornado mortal. Simplemente había sonado su hora, la hora del hombre-lobo, que era esta, como este era precisamente el lugar, esta pequeña ciudad del estado norteamericano de Maine, donde las reuniones de los fieles en la iglesia para su cena semanal de judías hervidas constituía un acontecimiento, donde los niños aún regalaban manzanas a sus maestros y las excursiones al aire libre del Club de los Senior Citizens eran relatadas fielmente en el semanario local. Un semanario que en la próxima edición tendría en sus páginas noticias más tétricas.”

Concebido en un principio como un calendario que llevaría las ilustraciones de Bernie Wrightson y unas anotaciones de Stephen King, el proyecto derivó en esta novela corta de doce capítulos, cada uno dedicado a un mes del año durante las noches de luna llena, tomándose la libertad de hacerlas coincidir con fechas significativas: el día de San Valentín, el cuatro de julio, Halloween… Tarker´s Mills, una pequeña ciudad del estado de Maine sufre la aparición de una bestia peluda, un oso, un lobo grande, aunque pronto surge el rumor de que se trata de un hombre lobo. Tarker´s Mills sirve de escenario y de marco a la historia, donde podemos encontrar a muchos de los personajes característicos de cualquier población media de Estados Unidos, no en vano King es uno de los principales responsables del imaginario de su país con sus múltiples libros y sus correspondientes adaptaciones al cine. 

Contada casi en forma de prosa poética, con toques de humor, es una fábula de miedo que pueden disfrutar lectores jóvenes, y que merecería una edición en un formato mayor para disfrutar mejor de las magníficas ilustraciones en color y en blanco y negro de Bernie Wrightson y poder leerlo en voz alta al lado de un candil o al calor de una hoguera, donde las sombras nos ayuden a sumergirnos en la luna llena.

JACINTO LÓPEZ LOBO

Ficha del libro en la editorial Debolsillo
La página oficial de Stephen King