sábado, 29 de septiembre de 2012

Dickens y Pérez Galdós en Madrid o investigar en tiempos revueltos


La maldad y la belleza, Watson
Alrededor de Holmes & Watson, Madrid Days de José Luis Garci y otras adaptaciones audiovisuales y literarias sobre Jack el Destripador y Sherlock Holmes. 


La idea inicial no es original aunque sí es prometedora, unos asesinatos cometidos siguiendo el mismo modus operandi de Jack el Destripador, traen a Madrid a Sherlock Holmes y al doctor Watson a investigar el caso. Contribuyen a este viaje unos sueños premonitorios en los que Holmes ve, oye y huele las calles de Madrid y el hecho de que su “querida” Irene Adler, cantante de opera, comienza una gira por el continente.

Es una película de José Luis Garci y aunque haya hecho “El crack” y otras películas estimables, esta vez no le interesa lo más mínimo ni la posible intriga ni una mínima coherencia con el detective consultor. Los personajes sirven para plantear dudas metafísicas sobre la maldad o el progreso o para discutir las bondades del amor, la literatura o el cocido mientras se encuentran en vetustos salones o en un café teatro. La falta de recursos económicos se hace notar, véase el viaje de Londres a Madrid o el único coche de caballos, y no se recurre al ingenio, como la modesta serie protagonizada por Jeremy Brett. El reparto en general está bien aunque el actor que interpreta a Holmes esta denso y no se le percibe ni acción física ni mental. El ritmo es monótono,  en ocasiones es cómica de forma involuntaria y en otras cursi, y el tema del idioma, que se utilice el español a lo largo de todo el film salvo en un par de ocasiones y a la hora de pronunciar lugares, resulta anecdótico.   
El encuentro de Holmes con Jack el Destripador ya lo hemos visto en cine en “Estudio de terror” de Jack Hill (1965) o “Asesinato por decreto” de Bob Clark (1979) y en literatura en “La última aventura de Sherlock Holmes” de Michael Dibdin e incluso Arthur Conan Doyle siguió la pista del asesino y otros casos reales, como se recoge en el libro “Conan Doyle, detective”. Y ya ha visitado España, concretamente Granada en 1889 en “El pescador de pájaros” de José Vicente Pascual, en 1893 “Sherlock Holmes y la conspiración de Barcelona” de Sergio Colomino y Jordi Palomé, seis años después se encuentra con Picasso y sigue a Jack el Destripador, nuevamente en Barcelona en “El pintor de sombras” de Esteban Martín y en 1938 viaja de Madrid a Gijón en “Sherlock Holmes y las huellas del poeta” de Rodolfo Martínez, una apasionante aventura pulposa con multitud de secundarios.  

La película es una sucesión de planos medios en donde los personajes mantienen conversaciones sobre los más diversos temas: mujeres, progreso, corrupción, comida… y muy de cuando en cuando se alude a los asesinatos de las cabareteras. Realmente parece un piloto de una telenovela, dos extranjeros haciendo turismo por España (“Englishman in Spain”) y hablando con sus gentes, con sus políticos, aristócratas, artistas, literatos y algún policía. Si en “Amar en tiempos revueltos” se encuentran en los grises años cincuenta del siglo XX, aquí se encuentran en los sepia años noventa del siglo XIX.  
Visto lo visto, unas imágenes costumbristas y unos diálogos que buscan más convertirse en mármol que comunicar algo, ¿por qué involucrar a Sherlock Holmes? Si el momento culminante de la película es el homenaje a Benito Pérez Galdós en el restaurante Lhardy porque no conversar con Henry James, H. G. Wells o con el mismísimo Charles Dickens, ¿no hubiera sido lo ideal juntar delante de ese cocido a los dos mejores cronistas del siglo diecinueve?

Respecto al tan manido tema de su sexualidad, ¿es un misógino, es un homosexual victoriano reprimido, vive en el recuerdo de un amor adolescente (El secreto de la pirámide), admira el intelecto y sólo tiene sexo con prostitutas (House), o como aquí tiene una querida a la que visita y con la que se enfrenta “al mayor desafío de la humanidad, el amor”? La verdad es que me quedo con la escena de la serie de la BBC “Sherlock” en la que se conocen la señorita Adler y el detective Holmes, donde ella le recibe completamente desnuda para que no pueda deducir nada y tras un intercambio de miradas llegan a la conclusión de que la inteligencia es sexy.   
Joan Watson y Sherlock Holmes en una estación del metro de Nueva York
Nuevo Holmes, nuevo Watson, Nueva York. Ya hay nueva versión audiovisual en formato de serie televisiva, “Elementary”, tomando de nuevo la idea de un Holmes en la actualidad, esta vez la producción es norteamericana y toca Nueva York, Jonny Lee Miller como el detective y Lucy Liu como Joan Watson. Ya veremos.

TOMÁS UDOWATSKIER 

¿Por qué nos gusta Sherlock Holmes? El Gran Juego de José Luis Errazquin (magnífico artículo)
Todas las adaptaciones audiovisuales de Sherlock Holmes