sábado, 12 de enero de 2013

Interesante policial artesanal




Lorenzo Silva, La marca del meridiano, Planeta, 2012. 

“La marca del meridiano” es la séptima entrega de los personajes más famosos de Lorenzo Silva, los guardias civiles Bevilacqua y Chamorro, que ya son brigada y sargento. En esta ocasión se encargan del brutal asesinato de un compañero jubilado, que hace veinte años fue el mentor y maestro del propio Bevilacqua, Vila “para no andar jorobando”. La investigación se complica cuando se cruzan con otra del Servicio de Asuntos Internos (SAI) en la que están implicados varios miembros de la Benemérita en una red de corrupción y tráfico de drogas, que les lleva a Logroño, Barcelona y Santander.    

El libro tiene veinte capítulos de alrededor de veinte páginas cada uno, estamos ante una novela de procedimiento policial en la que podemos observar paso a paso cómo se desarrolla la ardua y austera tarea de la Guardia Civil. Contada en primera persona, es el propio Vila el que intercala parte de su vida, sus inquietudes y sus gustos gastronómicos, musicales (Queen, Johnny Cash, Franco Battiatto) y literarios (Melville, Houellebecq, David Simon).

El autor plantea a sus guardias civiles como defensores de la ley, profesionales que buscan la justicia ajenos a arreglos políticos, eso les inscribe en la tradición de otras series policíacas también muy populares como la de García Pavón y su guardia municipal Plinio, David Serafín y su comisario Bernal y la de Alicia Giménez Bartlett y su inspectora Petra Delicado.       

Los personajes resultan verosímiles y creíbles, especialmente los dos protagonistas. En ocasiones el narrador, el propio Vila, divaga y se pierde en explicaciones innecesarias o en reflexiones discutibles (“Educada en la tirria hacia lo catalán que de un modo u otro se les inculca a todos los criados en los dominios de la vieja corona de Castilla,…” o “Nosotros no nos podemos corromper, porque si nos corrompemos nosotros el barco se va a pique. No importa tanto que robe un ministro, o un presidente de comunidad autónoma, o gente así. Esa gente no es la que hace funcionar el mundo, por dañina y repugnante que resulte su conducta.”). Resulta contradictorio, para algunos soso y pomposo, para otros sensato y agradable, en suma un correcto policial hecho por un buen artesano.

RICARDO ESTARQUE

La página de Lorenzo Silva. 

1 comentario:

Abogados en Bogota dijo...

Gracias por tu articulo